jueves, 26 de julio de 2018

Sentí que unas manos me sostenían

Queridos lectores,

Hemos estado recibiendo muchas cartas en donde nos relatan sueños, a cual más de interesantes. En esta semana, vamos a platicarles el sueño de Yolanda Gutiérrez de Guttenberg, N.J. Este es un sueño muy interesante porque tiene un mensaje de contenido espiritual y porque, según ella nos cuenta, el sueño fue "tan claro como una película". La claridad del sueño es un indicio de que hay un mensaje de Dios en su contenido.

Veamos lo que nos relata Yolanda:
"Soñé que estaba en el mar y de pronto vi una serpiente grandísima. Era una serpiente tan grande que iba cruzando el mar. Era de color amarillo claro o de color crema. Toda la gente que estaba en el mar empezó a gritar y a correr hacia la orilla. En ese momento el mar se desbordó sobre la costa y yo me quedé adentro del agua.

Yo no sé nadar y estaba asustada cuando de pronto ví que dos manos grandes y blancas me jalaban hacia afuera, pero yo me sentía tan pesada que no podía nadar hacia la orilla. En ese momento sentí que alguien me sostuvo el cuerpo y me sentí tan liviana que nadé como lo haría un pez hacia la costa.

En mi sueño yo sabía que era el Angel de mi Guarda quien me estaba sacando hacia la orilla. Cuando desperté estaba nerviosa. Este sueño fue como una película, con una gran claridad que pude mirar todo en mi sueño".

El sueño de Yolanda se desarrolla en el mar, que puede significar la vida. Durante el sueño ella ve a una serpiente que puede significar un problema enorme que no sólo la afecta a ella sino que también a otros (en su sueño ella ve a la gente gritar y huir). Pero en el momento en que ella se encuentra en medio del mar, sin saber nadar, ella es rescatada y llevaba a un lugar seguro.

El mensaje del sueño de Yolanda bien podría ser que no importan los problemas por muy grandes que sean, que ella está protegida y segura y que, cuando necesite un conocimiento o una habilidad, el ser Supremo se la dará (recordemos que Yolanda no sabía nadar y con ayuda de su Angel de la Guarda, empezó a "nadar como un pez".

Eso es todo por esta semana. Sigan escribiéndonos. Pueden recortar el cupón que acompaña a esta columna y escribirnos contándonos su sueño. Nos interesa saber también de sueños repetitivos porque ésos tienen un significado diferente y en las próximas semanas estaremos analizándolos.

Calli Casa Editorial 1471
publicado septiembre, 2001

El bus que no tenía conductor

Esta semana, el sueño premiado es de Mariángeles Ampié de New York, NY. Todo parece indicar que esta lectora estaba soñando con espíritus o almas que querían llevársela hacia otro rumbo, aunque el camino se veía lleno de vegetación, lo que indica cosas positivas ya que la vegetación representa buenos tiempos por venir, salud y abundancia. Ella nos cuenta un sueño que empieza así:

"Hace unos días soñé que tomaba un autobús que siempre me lleva hasta la esquina de mi casa. Me subí al autobús y me senté en uno de los asientos del fondo en donde iban como 8 ó 10 personas más. Estas personas iban conversando entre sí.

Yo los observaba simplemente sin decir nada. De pronto el bus tomó una carretera muy diferente a la habitual. Era un camino amplio y sólo el bus iba a ambos lados. Había mucha vegetación verde.

En ese momento yo me levante y me quedé viendo a los que conversaban y entonces me di cuenta que estaba pasando una cosa rara: no se les veía el rostro. Todas esas personas estaban en silueta, como cuando les ponen en la televisión unos cuadritos para que no los identifiquen.

Cuando yo me levanté no sentí miedo. Vi a las personas que hablaban entre sí y seguí avanzando hasta donde estaba el conductor. En ese momento me llevé la sorpresa de que el bus no llevaba conductor y entonces me enojé y les dije:

'...bueno, yo no sé quienes son ustedes, ni lo que quieren. Lo único que yo exijo es que me lleven a la 181 y para que dejen de molestarme les ofrezco una misa, para que descansen en paz; misa que será hecha a nombre de todos los espíritus o almas de los que nadie se acuerda'.

En ese momento, como por arte de magia, las personas desaparecieron y el bus ya se encontraba donde yo quería. Inmediatamente me despertó el reloj despertador".

Gracias por contarnos tu sueño, Mariángeles, pero tenemos una pregunta: ¿mandaste a decir la misma por esas almas? Porque ellas sí te cumplieron lo que tú pediste al llevarte hasta la esquina de tu casa.

Por correo estaremos enviando un ejemplar de El Gran Libro de los Sueños a la ganadora y seguimos invitando a nuestros queridos lectores a que nos escriban sus sueños. Llenen el cupón que acompaña a esta columna y envíenoslos junto con una carta explicándonos cómo fue el sueño.

Hasta la próxima.



© Calli Casa Editorial 1458
publicado septiembre, 2001

Los sueños sólo sueños son

El sueño premiado de esta semana corresponde a Néstor López de New York, NY., y dice así:
"Independientemente de que creo tener cierta propensión o facilidad para las experiencias psíquicas o espirituales, desde niño he tenido una vida de sueños muy intensa. Y así pues, para no entrar en exceso de detalles, les diré que en sueños he gozado y he sufrido y me he visto en distintos lugares del mundo, en selvas, valles, montañas y ciudades y en países que realmente jamás he visitado. En fin que, aunque popularmente se dice que "los sueños sólo sueños son", hay sueños que deben tomarse en serio y más si a uno le interesa aprender y comprender ciertas profundidades de la vida.

Hay mucha historia verdadera acerca de los sueños premonitorios, pues bien, aunque como todos los soñadores he soñado yo también sueños incongruentes, también he tenido sueños que he visto cumplirse al pie de la letra.

Ahora paso a contarle tres sueños premonitorios que he tenido.

53 años atrás, era yo un niño de 7 años y vi soñando que pasaba por el camino del campo de "La Tachuela", paraje de la sección de Cantabria de Puerto Plata, República Dominicana, donde nací. En mi sueño, mi padre no estaba por que había madrugado y había salido rumbo al pueblo a vender unas cargas de carbón, pero yo veía que dos hombres venían cargando a caballo un ataúd. Uno traía el fondo del ataúd y el otro traía, en otro caballo, la tapa del mismo. Otros hombres traían sillas para sentar a mucha gente y también traían bolsas llenas de pan. En una palabra: lo que yo estaba soñando era que muchos hombres estaban trayendo todo lo que se usa en un velorio campesino.

Pregunté para quién era tanto preparativo y me dijeron "Murió Lorenzo". A la mañana siguiente, no bien me estaba lavando la cara para beberme el café que mi madre estaba colando, y mientras le estaba contando mi sueño, tocaron a la puerta y era un amigo de nombre Quirino Santana y le dijo a mi mamá: "María, murió tu compadre Lorenzo".

Yo me acabé de criar en la ciudad. Pasaron muchos años y siendo ya un hombre, estaba yo recién operado y soñé que un amigo vino a verme y me regaló tres pesos y al día siguiente este sueño se hizo realidad.

En otra ocasión, yo me encontraba en muy mala situación económica y me acosté a dormir y vi en un sueño la montaña Pabel de Torres bañada de sol matutino y me dijo una voz "Así tendrás un nuevo amanecer" y a los pocos días encontré un trabajo y mejoró mi situación. Unos tres años después Dios me abrió el camino y fui visado para venir a los Estados Unidos y es desde Nueva York que les escribo estas líneas.

Espero que me pueda ganar el libro y que éste me ayude a comprender mejor el enigmático fenómeno de los sueños, hecho que aunque es tomado hasta en broma por muchos, a través de los sueños se puede aprender y llegar a comprender mucho. Fraternalmente, Néstor López".
Don Néstor, es un placer haber leído sus sueños. Gracias por escribir y por correo le estaremos enviando su libro la próxima semana. Reciba cordiales saludos. Su amigo, Bernabé.

© Calli Casa Editorial 1454
Publicado Agosto, 2001

martes, 17 de julio de 2018

La respuesta del crucifijo

"Si Dios ama a los hombres, de seguro les revela sus propósitos en sueños". Cicerón.

Queridos lectores:

¡Muchas gracias! A raíz de una pequeña nota que colocamos al final de la columna de LEYENDAS, nos empezaron a llegar numerosas cartas contándonos sueños. Todos ellos muy interesantes. La respuesta de ustedes ha sido tan alentadora que hemos decidido crear una columna especial para relatar sueños.

Cada semana publicaremos el sueño elegido y enviaremos de regalo un ejemplar de El Gran Libro de los Sueños, de un servidor. Esperamos que disfruten esta nueva columna y que nos sigan escribiendo.

El Sueño premiado de esta es de Esperanza Urbina de Woodside, N.Y.

Esperanza nos relata que cuando ella tenía pocos años de estar viviendo en los Estados Unidos se enfermó y fue diagnosticada con cáncer. Ella estaba sola en este país pero, afortunadamente, tenía buen trabajo y seguro médico.

Esperanza fue internada en un hospital y fue operada. La noche siguiente a la operación soñó que estaba toda vestida de blanco, a las orillas del mar. De repente ella empezó a caminar mar adentro y ya llevaba un buen trecho caminado cuando sintió una mano que la agarró de la muñeca y la regresó de nuevo a la orilla del mar. La persona que la trajo de regreso a la playa también estaba vestida toda de blanco.

En este momento Esperanza despertó sobresaltada por la vividez de lo soñado y empezó a preguntarse si sería Dios o su propia madre quien la había tomado de la mano y traído de regreso hasta la orilla. Una gran sensación de agradecimiento por estar viva inundó a Esperanza y ella decidió orar para dar gracias al Señor cuando, de repente, volteó a una de las paredes de su cuarto de hospital y vio un Crucifijo.

El cuarto estaba totalmente a oscuras, pero el Crucifijo, extrañamente, estaba iluminado.

La interpretación del sueño parece muy clara. Esperanza estaba enfrentando una amenaza de muerte por el cáncer. Después de la operación su alma estaba adentrándose en las aguas del más allá (el mar simboliza la vida eterna) y en ese momento una persona vestida de blanco la toma de la muñeca y la regresa a la orilla (o sea que la devuelve a la vida).

Al despertar, Esperanza se pregunta si fue su madre o si fue Dios quien la regresó a la vida y en esos momentos ve en la oscuridad de su cuarto una luz que iluminaba un Crucifijo. La respuesta a la pregunta que se estaba haciendo Esperanza es clara: La respuesta es: fue Dios quien tomó de la mano a Esperanza y la trajo de regreso a la vida.

Es todo por esta semana. Cada semana publicaremos, con el título de esta columna, un cupón para participar con nosotros. Recorta este cupón y envíalo junto con tu carta. Escríbenos claramente todos los detalles y las fechas de tu sueño, para poder relatarlo y analizarlo con mayor detenimiento.


© Calli Casa Editorial 1440
(publicado: agosto 20 del 2001)

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