jueves, 26 de julio de 2018

Los sueños sólo sueños son

El sueño premiado de esta semana corresponde a Néstor López de New York, NY., y dice así:
"Independientemente de que creo tener cierta propensión o facilidad para las experiencias psíquicas o espirituales, desde niño he tenido una vida de sueños muy intensa. Y así pues, para no entrar en exceso de detalles, les diré que en sueños he gozado y he sufrido y me he visto en distintos lugares del mundo, en selvas, valles, montañas y ciudades y en países que realmente jamás he visitado. En fin que, aunque popularmente se dice que "los sueños sólo sueños son", hay sueños que deben tomarse en serio y más si a uno le interesa aprender y comprender ciertas profundidades de la vida.

Hay mucha historia verdadera acerca de los sueños premonitorios, pues bien, aunque como todos los soñadores he soñado yo también sueños incongruentes, también he tenido sueños que he visto cumplirse al pie de la letra.

Ahora paso a contarle tres sueños premonitorios que he tenido.

53 años atrás, era yo un niño de 7 años y vi soñando que pasaba por el camino del campo de "La Tachuela", paraje de la sección de Cantabria de Puerto Plata, República Dominicana, donde nací. En mi sueño, mi padre no estaba por que había madrugado y había salido rumbo al pueblo a vender unas cargas de carbón, pero yo veía que dos hombres venían cargando a caballo un ataúd. Uno traía el fondo del ataúd y el otro traía, en otro caballo, la tapa del mismo. Otros hombres traían sillas para sentar a mucha gente y también traían bolsas llenas de pan. En una palabra: lo que yo estaba soñando era que muchos hombres estaban trayendo todo lo que se usa en un velorio campesino.

Pregunté para quién era tanto preparativo y me dijeron "Murió Lorenzo". A la mañana siguiente, no bien me estaba lavando la cara para beberme el café que mi madre estaba colando, y mientras le estaba contando mi sueño, tocaron a la puerta y era un amigo de nombre Quirino Santana y le dijo a mi mamá: "María, murió tu compadre Lorenzo".

Yo me acabé de criar en la ciudad. Pasaron muchos años y siendo ya un hombre, estaba yo recién operado y soñé que un amigo vino a verme y me regaló tres pesos y al día siguiente este sueño se hizo realidad.

En otra ocasión, yo me encontraba en muy mala situación económica y me acosté a dormir y vi en un sueño la montaña Pabel de Torres bañada de sol matutino y me dijo una voz "Así tendrás un nuevo amanecer" y a los pocos días encontré un trabajo y mejoró mi situación. Unos tres años después Dios me abrió el camino y fui visado para venir a los Estados Unidos y es desde Nueva York que les escribo estas líneas.

Espero que me pueda ganar el libro y que éste me ayude a comprender mejor el enigmático fenómeno de los sueños, hecho que aunque es tomado hasta en broma por muchos, a través de los sueños se puede aprender y llegar a comprender mucho. Fraternalmente, Néstor López".
Don Néstor, es un placer haber leído sus sueños. Gracias por escribir y por correo le estaremos enviando su libro la próxima semana. Reciba cordiales saludos. Su amigo, Bernabé.

© Calli Casa Editorial 1454
Publicado Agosto, 2001

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